Se inaugura a bombo y platillo el hotel La Perla del Levante – Mar Menor Beach Club, limítrofe con el espacio protegido de Lo Poyo, que linda al norte con Los Urrutias, en cuyo extremo sur se ubica el complejo de 117.534 metros cuadrados junto a la orilla del Mar Menor.

En pleno verano, la estrechez de miras de algún gobernante y la avaricia de algún prohombre empresarial nos deja una nueva perla que pasará con todo merecimiento a engrosar los anales de los sin sentidos turístico-ambientales murcianos. Y cartageneros, para mayor precisión, pues el desaguisado adquiere carta de naturaleza ya mismo en Los Urrutias.

Se inaugura a bombo y platillo el hotel La Perla del Levante, limítrofe con el espacio protegido de Lo Poyo, que linda al norte con Los Urrutias, en cuyo extremo sur se ubica el complejo de 117.534 metros cuadrados junto a la orilla del Mar Menor, con una edificabilidad de 38.016 metros, zonas verdes, piscinas, canchas de tenis, etc. Total, 15 millones de euros de inversión, 150 habitaciones y 100 puestos de trabajo directos prometidos.

Ha sido promovido y llevado a término por Promociones Fuertes S.A. (Profusa), del grupo Fuertes, es decir el todopoderoso Tomás Fuertes de ElPozo. El tour operador británico Neilson será el encargado de su explotación, para traer turistas en busca de sol y playa, y también actividades naúticas, paseos en bicicleta, y demás.

El caso es que el enclave elegido no puede ser más inapropiado. Los Urrutias, como recuerdan continuamente sus vecinos en los medios tiene la zona de playa más contaminada por fangos, vertidos y escorrentías agrícolas del Mar Menor, como igualmente viene denunciando la plataforma Pacto por el Mar Menor.

Este mismo domingo se publicaba la necesidad de fumigar concienzudamente esa zona concreta de costa por la presencia de nubes de mosquitos, cosa lógica y natural dado que linda con el espacio natural protegido del saladar de Lo Poyo.

Por tanto, esa nueva construcción blanca, como las perlas que se extraen de otros mares, además del impacto visual que genera –– crucen Lo Poyo de sur a norte y verán–, incrementará exponencialmente la presión contaminante sobre el saladar e, incluso, sobre la zona de baño de Los Urrutias, ya de por sí suficientemente echada a perder, por mucho que el consejero Javier Celdrán ––a quien algunos ecologistas señalan como gran impulsor político de esta nueva perla urbanística–– se empeñe en que la cosa progresa y culpe “al gobierno del señor Sánchez” de las dificultades para sanear el Mar Menor. Obviamente, no se refiere al Sánchez del Auditorio, sino al del Gobierno central en funciones.

Pero no tiene en cuenta el preboste murciano que la ordenación urbanística de esa zona ya tuvo algunas dificultades pues no solo elimina una vía pecuaria paralela a la costa y treinta metros al interior desde el dominio público marítimo, sino que también pone al servicio de la nueva instalación hotelera un aparcamiento público junto a la playa y una zona amplia ajardinada entre La Perla y el Mar Menor.

Estos asuntillos fueron objeto de un recurso de Ecologistas en Acción contra el estudio de detalle municipal de Cartagena ––a quien pertenece Los Urrutias–– rechazado por el PSOE de la alcaldesa Ana Belén Castejón y el grupo municipal de Ciudadanos, con la abstención de MC y PP locales hace ahora poco más de un año, cuando ya la construcción del complejo hotelero estaba más que lanzada a mayor gloria de la promotora del señor Fuertes, el charcutero. Solo los concejales de Podemos en el consistorio portuario se pronunciaron a favor del recurso de EeA.

Así que este nuevo avance de la gran industria turística regional obtuvo todos los parabienes, sellos, pólizas y recomendaciones para abrir al público, tal como está haciendo actualmente de la mano del operador Neilson, que lo explotará con el bonito nombre de Mar Menor Beach Club, aunque no todo el mundo piensa que todo vaya a ser tan bonito, mi muchos menos.

Fuente: eldiario.es