El negocio de la marihuana seduce a los adolescentes en Murcia

El ‘negocio’ de la marihuana seduce a los adolescentes en Murcia. Policías de la Región de Murcia detectan que cada vez más menores de edad consumen cannabis de manera habitual y venden estas sustancias estupefacientes «en botellones o entre sus colegas»

Marihuana en Murcia

No te vas a encontrar a menores que sean grandes narcotraficantes, pero cada vez hay más menudeo: para consumir ellos o pasárselo a los colegas. Cada vez ves más niños de 14 y 15 años que son consumidores habituales y venden sustancias en botellones». Así se expresan miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en la Región, en referencia a la realidad que, en su día a día de patrulla, han detectado: cada vez hay más adolescentes convertidos en camellos.

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La Policía Nacional arrestaba recientemente a tres menores acusados de trapichear con sustancias en institutos de Molina de Segura. El cabecilla de aquella red sí era mayor de edad (tenía 29 años) y presuntamente se valía de los adolescentes para acceder a la clientela en centros educativos.

No obstante, los institutos no son los ambientes donde mejor se mueven estos camellos: estos traficantes menores de edad hacen ‘negocio’ en parques y zonas de botellón, donde fumar unos porros es una experiencia «más recreativa», ya que la hierba, la sustancia favorita con la que trapichean, «no es una droga que te genere euforia para irte de fiesta», como sí podría ser la cocaína.

La tenencia y consumo de marihuana en la vía pública implica una infracción administrativa: por ejemplo, el chico que está fumando un porro en el jardín. Ya delito contra la salud pública sería descubrir a una persona, menor de edad o adulta, con una gran cantidad de estupefacientes en su poder. Si son adolescentes, el caso pasa inmediatamente a Fiscalía de Menores.

Sin embargo, estos camellos saben que han de llevar encima cantidades pequeñas para, en el caso de ser sorprendidos por la Policía, no enfrentarse a un procedimiento penal. De hecho, apenas entran estas causas en la Fiscalía de Menores, detallan fuentes policiales y judiciales.

Que sea infracción o delito «depende de la cantidad: si el menor lleva 50 cogollos, no puede alegar que son para consumo propio», comentan desde diferentes Policías Locales de la Región.

Solo en la capital murciana, en el conjunto del año 2021, la Policía Local puso 3.755 denuncias por tenencia de estupefacientes y 1.286 por consumo.

En cuanto a consumo individual, el cannabis «ha desbancado completamente al hachís», apuntan fuentes policiales, que añaden que «el hachís, el chocolate que traían ‘del moro’, ya prácticamente está en vías de extinción».

Una de las razones es que la marihuana se puede cultivar en domicilios, y quienes la fuman «ya no tienen que ir a buscar un intermediario», sino que pueden plantar sus propias sustancias. A ello se une la realidad que «todo el mundo tiene un conocido» que tiene plantas en casa. Por tanto «el consumidor habitual no compra, sino que cultiva» él mismo. De ahí que los menores puedan acceder al cannabis: «Lo pueden sacar de su propia casa, de un hermano mayor o sus padres».

«Los que fuman tienen tres o cuatro plantas para su consumo y luego pasan», con lo cual «se crean microrredes de tráfico de marihuana». Estas macetas no tienen que ver con las grandes plantaciones que descubre la Policía y que, mucho antes de la entrada y registro, orden judicial en mano, ya han despertado las sospechas de los vecinos por algo muy característico: el olor. Según la experiencia de la Policía, el consumo de marihuana en la Región es muy habitual y está establecido en todos los estratos de la sociedad, ya no es algo marginal. «El problema es que muchos menores lo ven como algo inocuo, creen que es mejor que el tabaco», alertan.

Una docena de menores traficantes en un año en Fiscalía

Alrededor de una docena de adolescentes pasaron en 2022 por la Fiscalía de Menores de Murcia acusados de traficar con sustancias estupefacientes. El Ministerio Público no maneja demasiados expedientes relativos a este delito, dado que la mayoría de los casos se saldan con una sanción administrativa que no acarrea consecuencias penales, indican fuentes policiales y judiciales.

A la hora de condenar a estos adolescentes, no suele ser habitual decretar internamiento en un centro. Cabe recordar que la medida a imponer ha de estar siempre relacionada con lo que necesita el menor para fomentar su reinserción en sociedad. Asimismo, también se tiene en cuenta si se trata de su primera vez en Fiscalía o es un delincuente reincidente.

Con todas, lo más habitual es que estos adolescentes queden al cuidado de sus padres o tutores y se les imponga la medida de libertad vigilada, la cual implica una serie de normas a cumplir.

Entre estas obligaciones es frecuente establecer un horario de regreso al hogar: los trapicheos con sustancias estupefacientes suelen darse de noche y en zonas de ocio. Asimismo, a estos adolescentes se les condena a asistiran programa sobre salud pública y consumo de tóxicos.

En cuanto al procedimiento civil, «se incauta la sustancia, se levanta una sanción, la denuncia llega al domicilio y la responsabilidad civil, que es el pago de la multa, le corresponde a los padres, al ser él menor».

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