El director general del Agua, Manuel Aldeguer, se encuentra un paso más cerca del banquillo de los acusados después de que el juez que investiga los vertidos en el Mar Menor rechazara su petición de sobreseimiento. El alto cargo de la Generalitat se ha visto salpicado por esta investigación judicial por su papel como comisario de Aguas de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), un cargo que desempeñó antes de su llegada a la Generalitat de la mano del Botánico. Comenzó en la primera legislatura y se ha mantenido en su puesto tras los últimos comicios. LAS PROVINCIAS contactó ayer con Aldeguer quien remitió al departamento de prensa de la Conselleria de Agricultura, dirigida por Mireia Mollà. Se trataba de ofrecer la oportunidad de dar su versión de los hechos y conocer si se planteaba dimitir en el caso de ser procesado. No hubo respuesta.

El periódico La Verdad informó recientemente de la decisión del juzgado. El caso, que analiza determinadas actuaciones que han repercutido en la contaminación del ecosistema marino, se encuentra en la última fase de la investigación a punto de dictarse el auto de procedimiento abreviado, una resolución que pone punto final a la investigación y traslada el caso a la Fiscalía para que acuse, solicite nuevas diligencias o pida el archivo si considera que no existen indicios delictivos.

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Aldeguer, según su escrito, sostiene que él no tuvo ninguna responsabilidad en este episodio de degradación porque no fue hasta el año 2016 -él ya no estaba- cuando «el nivel de concentración de nitratos o de clorofila» en el Mar Menor empieza a superar los límites establecidos.

El juez, en un auto fechado en diciembre, rechaza la tesis exculpatoria del alto cargo de la Generalitat y responde que existen «indicios claros» de que la actuación del imputado puede generar una responsabilidad penal. El instructor apunta que Aldeguer era conocedor de que se estaban utilizando «desaladoras privadas en un gran número de explotaciones agrícolas del Campo de Cartagena careciendo de la correspondiente autorización, las cuales se nutrían de pozos, muchas veces también ilegales». Estos vertidos desde las instalaciones terminaban de nuevo en el acuífero.

A Aldeguer se le atribuye «una permisividad consciente frente a este modo de proceder, pues no se llevó a cabo ninguna actividad inspectora durante su etapa al frente de la Confederación Hidrográfica del Segura». Entre los argumentos del instructor, se encuentran las declaraciones de responsables de la Confederación donde se admite que eran conocedores de la existencia de estas desaladoras ilegales y que incluso se decidió hacer un programa de inspecciones al respecto. Pero Aldeguer no adoptó ninguna resolución lo que contribuyó a que esta dañina actividad continuara.

El juez recuerda en la citada resolución que hay múltiples indicios que señalan que esos aportes de nitratos y salmuera «pueden haber coadyuvado en el deterioro progresivo del Mar Menor, sin perjuicio de que los niveles de nitratos y de clorofila no alcanzaron datos negativos hasta 2015, momento en que la capacidad de resiliencia del Mar Menor quebró»

Fuente: lasprovincias.es