El paradigma del regadío inteligente y el Mar Menor 2022

La primera semana de noviembre del 2021 se celebró en la Universidad Politécnica de Cartagena el XXXVIII Congreso Nacional de Riegos, donde tuvo lugar la Sesión Especial: “EL PARADIGMA DEL REGADÍO INTELIGENTE: INNOVACIÓN Y TECNOLOGÍA PARA LA EFICIENCIA Y LA SOSTENIBILIDAD”.

En esta sesión especial se abordaron las posibles soluciones al gran reto que afronta el regadío actualmente, que es incrementar las producciones empleando menos recursos, y de manera totalmente compatible con el medioambiente. Para ello se celebraron 3 mesas redondas tituladas: “Uso conjunto de los recursos hídricos para la resiliencia del regadío”, “El Plan de recuperación, transformación y resiliencia de la economía española, una oportunidad para impulsar el regadío inteligente», y “Nuevas tecnologías y agricultura de precisión para incrementar la eficiencia y sostenibilidad del regadío”. En estas mesas participaron altos cargos de la Administración Estatal, Autonómica, de sociedades públicas, así como investigadores de reconocido prestigio y representantes de los regantes.

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Como principales estrategias en la gestión de los recursos hídricos se consideraron la reducción de la demanda, disponer de la adecuada capacidad de almacenamiento a distintas escalas, gestionar la escasez con garantías, e incrementar la disponibilidad de agua incorporando recursos hídricos no convencionales (reutilización y desalinización) o mediante actuaciones de planificación hidrológica (interconexión de redes con agua de diferentes fuentes, trasvases, etc.).

Se resaltó que los planes hidrológicos tienen que ser la solución a la problemática hídrica de nuestro país. Deben tener en cuenta que (i) la agricultura de regadío es esencial para garantizar la seguridad alimentaria y fijar la población al territorio, y que (ii) el uso del agua debe garantizar el cumplimiento de los objetivos medioambientales. Además, no solo la cantidad de agua disponible es importante, sino que la calidad del agua de riego es un factor clave si se pretende producir de forma sostenible, destacando entre los principales aspectos agronómicos la conductividad eléctrica del agua. La carencia de aguas con una baja salinidad hace necesaria la aplicación de dosis de riego excesivas para conseguir el lavado de sales, pudiéndose producir arrastres de nutrientes que afectan a las masas de aguas. Además, el aporte de estas aguas conlleva importantes riesgos de salinización de suelos.

Otro aspecto muy preocupante es que el coste de la energía incrementa su importancia como factor limitante del regadío. No se puede obviar que los costes del agua deben poder ser asumidos por el agricultor sin poner en riesgo la viabilidad económica de su actividad. Por tanto, es crucial que además de disponer de suficientes garantías en la cantidad y calidad del suministro, el agua debe presentar un precio asequible y estable.

En este sentido, las nuevas actuaciones de modernización de regadíos tienen como principales objetivos reducir el consumo de agua en la agricultura, consolidar una producción de alimentos sostenible y competitiva, mejorar la eficiencia energética y el incremento en el uso de las energías renovables (reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y de los costes energéticos). La inversión en modernización de regadíos contempladas en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia será de 563 millones de euros. A esta cantidad hay que añadir las aportaciones de las comunidades de regantes, lo que supondrá una inversión total de unos 700 millones de euros.

Por todo ello, la agricultura de regadío de nuestro país se encuentra en un proceso de cambio y adaptación. Las distintas técnicas de digitalización de la agricultura ofrecen múltiples oportunidades para mejorar su productividad y su sostenibilidad. La monitorización con sensores del sistema suelo-planta-atmósfera, el uso de imágenes multiespectrales y el análisis agronómico de toda esta información van a permitir un regadío inteligente, que dará respuesta de manera automática a cuestiones claves como cuanto, cuando y donde regar, así como cuando, cuanto y donde aplicar los fertilizantes. Todo ello permitirá un tratamiento distribuido de la información, de las decisiones y actuaciones de riego, mejorando la eficiencia, sostenibilidad y rentabilidad de los tratamientos homogéneos tradicionales al aplicar únicamente el agua, los nutrientes y los productos fitosanitarios necesarios. Estos desarrollos deben incrementar a medio plazo la eficiencia global de los sistemas productivos de regadío, reduciendo sus afecciones al medio ambiente. Para facilitar toda esta revolución digital del regadío y que pueda llegar a todos, son muy importante las acciones de trasferencia y formación, así como homogenizar todas las plataformas digitales existentes, dar confianza a los agricultores, y que los interfaces de usuario sean amigables y de fácil uso.

Para finalizar señalar que para resolver los grandes desafíos a los que se enfrenta el regadío es imprescindible la unidad y trabajo conjunto de las diferentes administraciones, centros de investigación, universidades y regantes, siempre con el apoyo y participación de las empresas públicas y privadas del sector.

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Fuente: iagua.es